lunes, 13 de agosto de 2007

Treinta años



Treinta años aprendindo a vivir, a leer, a disfrutar de la música, a hacer bien mi trabajo, a dar y recibir cariño, a respetar a los demas, a enfadarme y desenfadarme, a caerme y a levantarme, a empezar nuevos proyectos, a sobrevivir, a alimentarme, a divertirme, a respirar, a esforzarme, a odiar y a amar, a perdonar y a pedir perdón, a pensar por mi mismo. Treinta años seleccionando a mis amigos, elegiendo buenos y malos caminos, acertando y equivocándome a partes iguales.

Seguro que no cambiaría nada de lo que he hecho, todo me sirve, todo me ha convertido en lo que soy, para bien o para mal, y no quiero renunciar a ninguna de mis vivencias. Son parte de mi, de mi memoria, de mis recuerdos.

Gracias a todos y a todas los que habeís participado, en mayor o menor grado, de estos 30 años, porque sois parte fundamental de lo que soy.

Besos.

3 comentarios:

Marie dijo...

Un MiniZuma! @_@

Bueno, sé que he sido parte fundamental en tu existencia y que sin mí hoy no serías lo que eres, pero vaya, que soy así de altruista además de modesta, no tienes porqué darme las gracias...

Je...¡de nada! n_n

Circe dijo...

Hola ,Zuma, buenas noches:

Al leerte he recordado un precioso poema(es mi poema favorito)de Konstantin Kavafis, con tu permiso o sin el (ya que no estás ahora)lo transcribo, espero que te guste.

- Ítaca-

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a cíclopes,
al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni a fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quién ante tí los pone.
Pide que tu camino sea largo,
que numerosas sean las mañanas de verano en que con placer, felízmente arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia y adquiere hermosas mercancias,
madreperla y coral, y ámbar y ébano
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes; visita muchas ciudades de Egipto y
con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años,
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las ítacas.


Con mucho cariño para tí, Zuma.
Circe(sl)

Zuma dijo...

Gracias Circe...es un bonito regalo de cumpleaños.

Besos.