viernes, 12 de septiembre de 2008

Viaje a la Toscana (2ª Parte)

Tras dos semanas de abandono total de cualquier actividad ajena al trabajo, o al descanso total post jornada laboral (y por lo tanto, también la alimentación de este Blog), retomo el diario del viaje, quizás de una forma más escueta y resumida de lo que pensaba al principio:

Tras la estancia en Florencia, nos adentramos en la Toscana rural, con paradas cada pocos kilómetros en ciudades medievales espectaculares, no muy visitadas. Entiendo que gran parte del turismo cultural italiano se integra en viajes organizados a Milán, Roma, Florencia, Venecia, Siena y quizás una pequeña parada para mear en Verona, pero el caso es que quitando algún americano despistado, en toda la ruta - Arezzo, Castiglión Florentino, Cortona, Castiglione del Lago, Montepulciano, Montalcino, Buenconvento, Siena, Colle di Val d'Elsa, San Gimignano, Volterra, Castelfiorentino, Pisa, Lucca– solo en Siena nos encontramos con ese gran inconveniente de viajar llamado turismo (en cantidad suficiente como para abarrotar el resto de ciudades).

Todas las ciudades, pueblos y aldeas que pueblan la Toscana tienen en común, además de su hermosura, su arquitectura medieval extremadamente bien conservada. La mayoría son amuralladas, empedradas, y con cuestas muy pronunciadas, así que conviene no ser excesivamente ambicioso cuando programas el día de ruta, y no pensar en pronunciar jamás la típica frase: -“Hacemos una paradita corta a tomar un café y así vemos un poco el pueblecito”, porque no podréis cumplirla.

Consejo Zumaviajero: Si estáis en la Toscana, y no tenéis dos meses libres, nada de Gymkhanas turísticas de esas de ir marcando pueblos en la Lonely Planet. Es imposible verlos todos y a la vez disfrutarlos como se merecen (que generalmente es junto a un buen vino y una buena comida).

Personalmente, si no se tiene mucho tiempo, mis imprescindibles son:

Arezzo: Rica (y pija) ciudad de Vasari y Petrarca, donde Roberto Benigni rodó La Vida es Bella. Consejo Zumaviajero: Cenar en una de sus agradables terrazas, si tenéis suerte y es fin de semana, escuchando música en directo en la plaza (nosotros cenamos y celebramos mi cumpleaños en “Le Loggie del Vasari” donde se come bien y no es excesivamente caro).

Cortona: Preciosa ciudad Etrusca que a muchas/os románticos/as os sonará de la película Bajo el sol de la Toscana. Consejo Zumaviajero: Unos deliciosos Tagliatelle con trufa y funghi porcini, regados con buen vino toscano, en la vieja Taverna Pane e Vino de Piazza Signorelli. Unos 10 euros por persona (increíble pero cierto).

Montepulciano: Nunca las agujetas os sentarán tan bien. Ubicado en la cima de un monte, con pendientes de un desnivel que te retan a pensarte muy mucho si meterte por una calle u otra, aunque el desenlace será siempre el mismo. Nosotros lo visitamos en plenas fiestas de San Lorenzo, y las empinadas calles estaban abarrotadas de gente, practicando el noble arte de la cata de vinos de la zona y las parrilladas callejeras populares.

San Gimignano: La Manhatan medieval, por las numerosas torres elevadas, construidas por las familias adineradas de la época, con el único afán de aparentar, es una de las ciudades más bellas de la Toscana. Tiene además la oficina de alojamiento-casa de cambio de moneda-estanco- tienda de regalos-todo en uno- más peculiar que he visto en mi vida. Situada en la plaza medieval, la regentan una pareja de ancianos entrañables, y si les contratas una habitación, él, con aproximadamente 101 años, te acompañará hasta una de las casas llave en mano a paso de…de…, bueno de señor de 101 años, que piensas que se te puede morir en el camino.

Lucca: Ciudad etrusca bastante peculiar, sin la belleza de las otras ciudades etruscas y medievales más pequeñas, pero con mucho encanto, está rodeada completamente por una muralla circular sorprendentemente conservada. Los amplios muros, de una considerable anchura, son paseos peatonales que permiten rodear la ciudad paseando o en bicicleta. Consejo Zumaviajero: Alquilar unas bicis en la oficina de turismo, rodear la ciudad por encima de las murallas y después adentrarse por sus estrechas y ajetreadas calles.

Y bueno, me faltaría hablar de las visitas obligadas a la maravillosa Siena (y su fiesta del Palio), de Pisa con su torre inclinada y su…su…torre inclinada, de las rápidas incursiones a la playa (donde si no alquilas una tumbona al módico precio de 25 euros no puedes posar la toalla, porque te expulsan los socorristas de los hoteles), de las carreteras secundarias rodeadas de vides y campos de girasoles, o del maravilloso Valle de la Garfagnana y las aventuras que vivimos en los parques naturales de los Alpes Apunae, en plena cordillera de los Apeninos, pero tampoco se trata de ser tremendamente aburrido.

Además, si a alguno/a de vosotros/as le apetece hacer esta ruta, y quiere saber algo más concreto acerca del viaje, ya sabéis donde estoy. Justo al otro lado de esta pantalla, a un par de clicks de ratón y unos pocos tecleos.

Besos.

1 comentario:

Oteaba Auer dijo...

Zumita querido, que amabilidad tan grande convertirte así, sin ningún trueque, en guía turístico para los visitantes de tu blog.
¡Como me gusta leer tus viajes!...pero eso creo que ya te lo había dicho.
Un abrazo guapetón